sábado, 19 de febrero de 2022

LA CIUDAD AVASALLADA

Por Roberto Marra
 
Hay una frase popular que dice que “el que se quema con leche, ve una vaca y llora”. Esta metáfora del aprendizaje forzoso, parece no hacer mella en las aceptaciones ciudadanas de los hechos consumados, sobre todo cuando se trata de cuestiones urbanas. Efectivamente, las ciudades son un permanente muestrario de “derrames de leches” provocadas por planes de urbanización destinados a satisfacer las “necesidades” de los repetidos “emprendedores inmobiliarios”, manera falsificada de denominar a los apropiadores del derecho a la ciudad de los habitantes urbanos.

LA NECESIDAD DE UNA NUEVA UTOPÍA URBANA

Por Roberto Marra 

La existencia de más de 7.000 millones de personas en el Planeta y la particular manera de conglomerarse mayoritariamente en ámbitos urbanos, esas acumulaciones de seres humanos basados en las necesidades derivadas de los sistemas culturales y económicos desarrollados a lo largo de la historia, han generado complejidades sociales de muy difíciles resoluciones. La convivencia de millones de personas en extensiones reducidas del territorio, producto de la búsqueda de acceso a la dignidad de sentirse parte de ese sistema imperante para poder sobrevivir y, si fuera posible, vivir, ha derivado en profundas diferencias sociales, que se reflejan en los niveles de acceso o nó a las necesidades básicas para la vida humana que se dan en esas urbes.
 

EL DERECHO AL PATRIMONIO URBANO

Por Roberto Marra
 
Alguien muy importante en la historia política nacional, dijo alguna vez que si uno quiere que nada se haga sobre un determinado tema, lo mejor es armar una comisión. De ahí a la inutilidad de las “comisiones” conformadas alrededor de este tema tan trascendente para el desarrollo social y cultural, como es la defensa del Patrimonio arquitectónico y urbanístico, hay un paso muy corto. Cuando mucho, se ha tratado de reuniones de profesionales de supuesta o real relevancia en sus actividades privadas, convocadas para que de sus discusiones surjan ideas que después, invariablemente, serán escasamente respetadas o, peor aún, directamente ignoradas. Esto, en el caso que de verdad esas personas dediquen esfuerzos reales para el fin que se los convocara.
 

LA BATALLA URBANA

Por Roberto Marra
 
El hábitat humano se podría decir que abarca todo el Planeta. Con el transcurrir del tiempo y los consecuentes avances científicos y tecnológicos, las posibilidades de establecer lugares para el desarrollo de la vida humana casi que no tienen límites posibles, aunque las probabilidades sean escasas en algunos casos. Las consecuencias que ello ha ido trayendo sobre la naturaleza, no han sido precisamente beneficiosas para su equilibrio. Más bien lo contrario, las actividades humanas han afectado la biosfera de tal manera, que han modificado las imprescindibles relaciones equitativas entre el desarrollo humano y el ambiente donde se lo pretenda hacer.
 

LA EXTORSIÓN INMOBILIARIA

Por Roberto Marra

La extorsión es una de las formas que tienen los poderosos grupos inmobiliarios de imponer criterios en las mayorías, cuando tratan de lograr adhesión a proyectos constructivos que requieren aprobación de las instituciones del Estado. Lo suelen hacer aprovechando su enorme capacidad comunicacional, gracias a los medios “amigos”, otros de los actores que obtendrán ventajas de concretarse tales propuestas. Desde allí transmiten las utópicas ventajas que obtendrán los ciudadanos si sus obras se realizan, “olvidando” siempre mencionar algunos “detalles”, que no son tales.

EL DUEÑO DE LA CIUDAD

Por Roberto Marra 

El método es tan sencillo como fatal, tan práctico como pérfido. Si uno es propietario de terrenos ubicados en zonas privilegiadas de la urbe, ya tiene media “batalla” ganada. Después vendrán las propuestas inmobiliarias, las promesas de desarrollo de zonas “caídas”, los dibujos mostrando la felicidad construída, las explicaciones de un abandono de décadas por culpa de quienes no les dejan hacer lo que ellos desean. Aparecerán los concejales “serios”, tramitando supuestas exigencias a los desarrolladores, simples papeleríos intrascendentes, vacíos de urbanismo y repletos de sospechosas maniobras de elusión de responsabilidades. 

jueves, 1 de octubre de 2020

ETAPAS DE UNA OBRA DE ARQUITECTURA

 

Por Roberto Marra

1.ANTES DEL PRINCIPIO

Construir una nueva edificación, tanto como ampliar o reformar una existente, es todo un desafío. Para el propietario, por la inversión que le demandará. Para el profesional, por la necesidad de generar una planificación de la construcción que le permita el mayor ahorro posible al propietario, sin bajar la calidad del resultado final. Y para los contratistas o albañiles, por la demanda permanente que recibirán de las otras dos partes involucradas en ese emprendimiento edilicio.

El propietario pone en juego no sólo su dinero, que puede ser el resultado de años de esforzado ahorro o la incertidumbre de una hipoteca a largo plazo, sino también las ilusiones de ver la obra concluída, lista para habitar, en el menor tiempo posible. Deseará intervenir en el proceso del proyecto de su vivienda, generándose habitualmente algunas divergencias con el profesional, que pueden ser producto de la incomprensión de los procedimientos constructivos, de las necesidades estructurales, del desconocimiento de los materiales, de la influencia de modas constructivas o de porfías estéticas derivadas de horas y horas buscando “modelos” en internet o en revistas “especializadas”.

En esos “encontronazos” entre los actores iniciáticos de la nueva obra, también el profesional suele aportar lo suyo. Posiciones rígidas sobre determinadas técnicas constructivas, o sobre tendencias estéticas, o sobre los materiales a elegir, cuando no también sobre las capacidades laborales de los que serán los constructores de la vivienda, habrán de ser obstáculos para una relación beneficiosa con el propietario.

El profesional debe tener la suficiente capacidad de comprensión de las cargas emocionales, las influencias publicitarias o las recomendaciones de amigos o familiares de su cliente, para lograr establecer una relación fructífera, que derive en una forma práctica de colaboración mutua entre ambos. Escuchar, es el verbo que debe predominar en este caso, para que la conjunción de expectativas y proyecto convierta las ideas, en realidades.