sábado, 19 de febrero de 2022
LA CIUDAD AVASALLADA
LA NECESIDAD DE UNA NUEVA UTOPÍA URBANA
Por Roberto Marra
EL DERECHO AL PATRIMONIO URBANO
LA BATALLA URBANA
LA EXTORSIÓN INMOBILIARIA
La extorsión es una de las formas que tienen los poderosos grupos inmobiliarios de imponer criterios en las mayorías, cuando tratan de lograr adhesión a proyectos constructivos que requieren aprobación de las instituciones del Estado. Lo suelen hacer aprovechando su enorme capacidad comunicacional, gracias a los medios “amigos”, otros de los actores que obtendrán ventajas de concretarse tales propuestas. Desde allí transmiten las utópicas ventajas que obtendrán los ciudadanos si sus obras se realizan, “olvidando” siempre mencionar algunos “detalles”, que no son tales.
EL DUEÑO DE LA CIUDAD
Por Roberto Marra
El método es tan sencillo como fatal, tan práctico como pérfido. Si uno es propietario de terrenos ubicados en zonas privilegiadas de la urbe, ya tiene media “batalla” ganada. Después vendrán las propuestas inmobiliarias, las promesas de desarrollo de zonas “caídas”, los dibujos mostrando la felicidad construída, las explicaciones de un abandono de décadas por culpa de quienes no les dejan hacer lo que ellos desean. Aparecerán los concejales “serios”, tramitando supuestas exigencias a los desarrolladores, simples papeleríos intrascendentes, vacíos de urbanismo y repletos de sospechosas maniobras de elusión de responsabilidades.
jueves, 1 de octubre de 2020
ETAPAS DE UNA OBRA DE ARQUITECTURA
Por Roberto Marra
1.ANTES DEL PRINCIPIO
Construir una nueva edificación, tanto como ampliar o reformar una existente, es todo un desafío. Para el propietario, por la inversión que le demandará. Para el profesional, por la necesidad de generar una planificación de la construcción que le permita el mayor ahorro posible al propietario, sin bajar la calidad del resultado final. Y para los contratistas o albañiles, por la demanda permanente que recibirán de las otras dos partes involucradas en ese emprendimiento edilicio.
El propietario pone en juego no sólo su dinero, que puede ser el resultado de años de esforzado ahorro o la incertidumbre de una hipoteca a largo plazo, sino también las ilusiones de ver la obra concluída, lista para habitar, en el menor tiempo posible. Deseará intervenir en el proceso del proyecto de su vivienda, generándose habitualmente algunas divergencias con el profesional, que pueden ser producto de la incomprensión de los procedimientos constructivos, de las necesidades estructurales, del desconocimiento de los materiales, de la influencia de modas constructivas o de porfías estéticas derivadas de horas y horas buscando “modelos” en internet o en revistas “especializadas”.
En esos “encontronazos” entre los actores iniciáticos de la nueva obra, también el profesional suele aportar lo suyo. Posiciones rígidas sobre determinadas técnicas constructivas, o sobre tendencias estéticas, o sobre los materiales a elegir, cuando no también sobre las capacidades laborales de los que serán los constructores de la vivienda, habrán de ser obstáculos para una relación beneficiosa con el propietario.
El profesional debe tener la suficiente capacidad de comprensión de las cargas emocionales, las influencias publicitarias o las recomendaciones de amigos o familiares de su cliente, para lograr establecer una relación fructífera, que derive en una forma práctica de colaboración mutua entre ambos. Escuchar, es el verbo que debe predominar en este caso, para que la conjunción de expectativas y proyecto convierta las ideas, en realidades.